La Ruta de la Sal 2017

Esta pasada Edición de la Ruta de la Sal ha celebrado su 30 edición. La Regata soltó amarras el 13 de Abril en aguas de Port Ginesta para finalizar en Sant Antoni de Portmany – Ibiza.

salida ruta de la sal

Este tipo de regatas, de marcada participación amateur son un excelente escenario para que muchos alumnos puedan adquirir experiencia, sobre todo en travesías de altura. El análisis de la estrategia, la previsión meteorológica, el régimen de guardias, las maniobras, e incluso la elaboración de la lista de la compra, son conocimientos prácticos de gran valor para el alumno que se inicia en la navegación.

Con la habitual colaboración de Nautic Ocean, muchos alumnos de nuestra Escuela y del Club de Navegación Neptuno, se encontraban a bordo entre  los más de 200 barcos que tomaron la salida en las diferentes versiones de Barcelona, Denia, y Andratx.

Santiago en la Ruta de la sal

Santiago, uno de nuestros alumnos Neptuno a bordo de un Hanse 455

La ruta se caracterizó por la ausencia de viento y muchos barcos decidieron retirarse ante la posibilidad de llegar fuera del límite máximo establecido. “Encendemos motor y ponemos rumbo Ibiza” fue la frase más escuchada en el canal de Regata. No obstante, el excelente ambiente náutico que se genera en este evento, y la posibilidad de compartir las experiencias vividas con el resto de tripulaciones es en definitiva, un buen aliciente para tomar parte en esta multitudinaria Regata, que a la postre es la que congrega al mayor volumen de barcos de toda Europa.

A la llegada a Ibiza los actos de bienvenida se suceden y por supuesto también se permite un merecido baño en los fondeos más exclusivos como cala Bassa, Compte, Cala d’Horts o Es Vedrá, con el aliciente de poder disfrutarlas sin las habituales aglomeraciones de los meses estivales.

cala d'horts

Cala d’Horts justo delante de Es Vedrá

De regreso a casa, muchos de nuestros alumnos habrán vivido su primera Regata de Altura, recordando los momentos vividos como esa primera guardia a la luz de una imponente luna vigilando las luces de los otros barcos, el estrés de la línea de salida de regata entre numerosos barcos, el avistamiento de delfines e incluso alguna ballena, o la emocionante llegada a Ibiza después de navegar 140 millas. En definitiva, una forma más de acumular experiencia y de disfrutar de todos esos momentos que nos brinda el mar, y la navegación a vela.