Aprovechando las brisas. Ceñir con poco viento

Cuando pienso en jornadas de régimen de brisas y poco viento me vienen inmediatamente a la cabeza algunas participaciones en regatas de altura de esas en las que toda la flota queda flotando tristemente con las velas gualdrapeando. No se hacen esperar las continuas llamadas por el canal de regata anunciando el abandono tras abandono de los participantes. Efectivamente lo fácil es quejarse de la falta de viento, y lamentarse de las condiciones que no nos gustan para disfrutar de la navegación. No diremos que sea sencillo navegar con poco viento, ya que cuesta mucho mantener cierta velocidad, realizar viradas o permanecer con el ángulo deseado de ceñida.

regata

No obstante, vamos a intentar aportar algunas técnicas para poder sacar provecho a esas situaciones. En primer lugar diremos que debemos estar muy atentos y conseguir la máxima sensibilidad en velas y caña. Un repentino role de viento o una aceleración del velero pueden provocar un ángulo más cerrado en el viento aparente. El viento flojo acostumbra a presentar inestabilidad entre dirección e intensidad. Cada variación requerirá acoplarse a las nuevas condiciones. Si además conseguimos adelantarnos a estos cambios, el rendimiento será mayor. Independientemente, lo que sí deberemos hacer es una serie de ajustes:

1- Reducir la superficie mojada de la carena. Esto lo podemos conseguir llevando el peso de los tripulantes a sotavento. A diferencia de cuando existe un régimen de viento mayor, en el que intentamos adrizar el barco para conseguir una mejor aerodinámica, en condiciones de viento flojo “haremos ceñir el barco” escorando el barco, y llevando más peso a proa para levantar la popa.

2- Trimar las velas. Tendremos que dejar que “respiren” Debemos soltar escotas un poco, abriendo baluma.

3- Nuestro primer objetivo es “arrancar el barco”.Una vez conseguido este objetivo con el barco escorado y escotas sueltas, pasaremos a cazar las escotas según aumente la velocidad. Debemos intentar mantener este ciclo.

4- Las maniobras como viradas serán sutiles y acordes a la velocidad del barco. El trimado y el movimiento de la tripulación debe ser progresivo y nada brusco en las viradas.

Cabe recordar la importancia de nuevo del concepto de viento aparente. El velero se mueve con el viento aparente, y este es la suma vectorial de viento real y el viento generado por nuestro propio movimiento en función de nuestro rumbo.

Los dispositivos electrónicos que llevamos a bordo ya nos realizan de forma automática los cálculos del vector de viento aparente, por lo que nos vamos a centrar en intentar maximizar esos cambios que pueden producirse. Cuando sube la racha, hasta que el barco acelera el viento aparente se abre. Si vamos de ceñida nos vendrá más a un descuartelar o través (sólo para entendernos ya que pueden ser pocos grados). En cambio, cuando la intensidad del viento real disminuye, el viento aparente se cierra, yéndose hacia la proa.

ruta de la sal salida

Aprovechar la inercia del barco

Como regla general, nos conviene priorizar velocidad para luego optimizar el ángulo de ceñida, sin dejar que la escora sea demasiado pronunciada ya que sólo conseguiremos abatir y sacar poco partido a la racha. Si es necesario se puede largar algo de escota o desplazar el carro de la mayor a sotavento. En caso contrario cuando baje la racha, el barco tardará en pararse, y aquí podemos intentar en vez de arribar mantener algo más el rumbo hasta que baje sensiblemente la velocidad del barco.

La corriente 

Algunos efectos de la corriente también nos pueden ser de utilidad. La corriente varia el rumbo sobre el fondo (COG), pero también afecta al viento aparente. En ceñida. si la corriente actúa en favor del viento real, el aparente baja de intensidad, y se refuerza si corriente y viento son de sentido opuesto.

Barco amurado a estribor y corriente más a la izquierda de la dirección del viento real

Viento Aparente se abre.

Barco amurado a babor y corriente más a la izquierda de la dirección del viento real

Viento Aparente se cierra.

Barco amurado a estribor y corriente más a la derecha de la dirección del viento real

Viento Aparente se cierra

Barco amurado a babor y corriente más a la derecha de la dirección del viento real

Viento Aparente se abre

Barco con Rumbo opuesto al de la corriente en ceñida

Con pocos grados de diferencia podemos ir subiendo a barlovento o bajar estrepitosamente por la corriente. Efecto cometa.

Esperamos que todas estas técnicas os hayan servido de ayuda y no dudéis en ponerlas en práctica, aprovechando por ejemplo aquellos días que no salimos por falta de viento.

Recordar aquel dicho adaptado al buen marino que dice que este no se queja del tiempo, sino que ajusta sus velas.