Una de las sorpresas de este 2014 ha sido el auge de la idea del club de navegación. Y decimos club de navegación, y no chárter, porque pese a lo que todavía piensa mucha gente, no es lo mismo. Durante muchos años, ha existido una única opción si queríamos navegar y no teníamos barco: el chárter, o en otras palabras, el alquiler de un barco con o sin patrón durante unos días.

El problema del chárter, sin embargo, es que por norma se encontraba muy limitado a temporadas estivales y a un fuerte desembolso económico; por eso, el perfil de usuario no dejaba espacio a otros tipos de actividad.

La crisis, sin embargo, ha motivado un cambio notable en el sector náutico. Poco a poco, surgió una idea entre puertos y marinas: “si la gente quiere navegar, ¿por qué debe atarse a la compra de una embarcación o limitarse a unos días de verano?” Y así nació el modelo del club de navegación.

El club de navegación como alternativa

Por un lado, un club de navegación cuenta con una flota de barcos a disposición de los usuarios; esta modalidad utiliza un calendario y permite a los usuarios crear grupos para navegar, o bien hacerlo con la familia o los amigos; e incluso aquellos aún inseguros pueden disfrutar de un patrón a su lado como apoyo. Las reservas, por ejemplo, suelen ir siempre en función de la modalidad, habiendo diferentes cuotas de socio (desde una más básica hasta una completa que garantiza siempre un mayor número de salidas y otros extras, como la elección del barco que más nos apetezca).

Las ventajas del club de navegación parecen incontables: libertad, sin ataduras, precio… pero algunas firmas, como Neptuno Sailing Club, van todavía más allá. Esta firma, consciente del gran número de propietarios que, anteriormente, habían invertido en la compra de un barco, propone una modalidad de socio propietario, donde se ofrece una vía para sufragar totalmente los costes de mantenimiento del barco al navegante.

De este modo, el concepto de club se diferencia del de chárter y se centra en un mercado diferente también; allí donde el chárter entiende el alquiler como un negocio segmentado y estacional, el club de navegación considera que navegar no distingue épocas y es una afición que cuenta con un perfil de usuario recurrente, por lo que ofrece una vía para conectar mensualmente con el mar, solo o en compañía de los tuyos.

Ahora, tú decides. ¿Qué prefieres? ¡Volveremos a hablar de esto!