NAVEGANDO Y APRENDIENDO. VUELTA A MALLORCA

Esta semana nos decidimos por arrumbar hacia la isla de Mallorca. La meteorología prevista para los próximos 7 días anunciaba algunos frentes en Cataluña, pero dejaba la mayor de las islas del archipiélago balear fuera de su alcance.

Inicialmente pusimos rumbo a Cabo de Formentor, pero el viento de componente SE, aunque no era muy fuerte, nos impedía avanzar en rumbo directo, por lo que acabamos cayendo y modificando rumbo hasta apuntar al fondeadero de Sa Calobra, situado en la parte norte de la isla.

Cuando tan sólo nos quedaban unas 20 millas para arribar, recibimos una llamada directa desde Palma Radio por el Canal VHF 16. Nos indicaron que una embarcación de motor cercana, tenía serios problemas por una vía de agua y nosotros éramos la embarcación que se encontraba más próxima a ellos.

El dispositivo AIS que algunas embarcaciones llevamos instalado, permite identificar claramente nuestra posición, rumbo y velocidad, además de conocer nuestro nombre y MMSI.

Rápidamente arriamos velas y nos dirigimos a socorrer a esa embarcación que estaba situada a unas 2 millas de nuestra popa.

Finalmente, después de nuestra llegada, el patrón pudo controlar la vía de agua que afectaban sus motores y a pesar del nerviosismo propio de la tripulación a bordo, todo se pudo solucionar satisfactoriamente. No obstante, y por mayor seguridad, acompañamos a la embarcación hasta el puerto de Soller.

El resto del día lo pasamos fondeados en la amplia bahía de Soller, pudiendo bajar a tierra y disfrutar de la cocina mallorquina en uno de nuestros restaurantes preferidos.

Por la mañana nuestra intención era llegar a Formentor. Una vez más tuvimos que modificar nuestros planes iniciales ya que arreciaba un fuerte viento de componente este que nos impedía navegar a rumbo directo. Decidimos visitar las calas de Sa Calobra y Tuent para posteriormente navegar ahora en dirección oeste hasta el fondeadero de La Foradada. Después de un merecido baño y un copioso almuerzo, seguimos navegando, ahora con un fantástico viento de aleta hasta divisar la isla de la Dragonera y negociar el paso entre esta y la isla de Mallorca. Atentos en todo momento a las indicaciones del derrotero y la sonda, después de cruzar nos dirigimos hasta San Telmo para fondear en una de sus boyas y pasar otra agradable noche a bordo.

El Jueves por la mañana, antes de zarpar, y con el ordenador en la mesa de la bañera, analizamos conjuntamente el parte meteorológico para los próximos días y decidimos poner rumbo a Illetes en la Bahía de Palma. Toda la tripulación después de arranchar convenientemente la embarcación y ponerla a son de mar, se preparó para una jornada de navegación a vela, donde pudimos seguir practicando viradas y trasluchadas.

navegando de ceñida en mallorca

Por la tarde decidimos desembarcar con nuestra embarcación auxiliar en la playa y tomar un refresco en uno de los elegantes bares de la zona. A nuestro regreso, no podíamos suponer que el motor había decidido dejar de funcionar justo en el momento más inoportuno en el que embarcamos con una simpática ola que nos hizo remojarnos. Viendo que el motor había decidido no colaborar, fuimos nosotros quienes tuvimos que remolcar la embarcación a nado por la noche hasta nuestro velero Malpelo fondeado, afortunadamente a unos escasos 200 metros de la playa.

dinghy velero

No me canso de explicar que la mayoría de anécdotas durante unas vacaciones en velero se suelen producir con la embarcación auxiliar como protagonista…

A la mañana siguiente pusimos rumbo a Cabo Blanco situado en el extremo más oriental de la bahía de Palma. Es una maravilla observar toda la extensión de esta preciosa bahía con la catedral de fondo, siendo considerada una de las mejores para la práctica de la vela.

Durante la jornada disfrutamos de la navegación y de una costa repleta de bonitas y recoletas calas. Finalmente a la hora del desayuno fondeamos en Es Trenc una de las zonas más vírgenes y felizmente conservadas de la isla. El color turquesa de sus aguas invita inmediatamente al baño. Después del almuerzo a bordo, y con la actualización del último parte meteorológico para nuestra travesía de regreso, decidimos avanzar unas horas la partida, ya que entraba un incómodo viento de proa, de componente NE. Por tal motivo, nuevamente pusimos rumbo este hasta doblar el Cabo de Ses Salinas y navegar ahora con rumbo norte hasta el puerto natural de Porto Colom, donde conseguimos amarre para unas horas, que fueron suficientes para una sabrosa cena en uno de sus restaurantes y una muy reparadora ducha en las instalaciones del Club Náutico, algo que el cuerpo agradece después de las habituales restricciones de agua dulce que el instructor impone durante toda la semana.

mallorca navegando

A las 12 de la noche, y con un mar totalmente en calma seguimos nuestra singladura para recorrer las 43 millas que nos quedaban hasta Cabo Formentor.

Según todo lo previsto, y con el régimen habitual de guardias, y atentos a las luces y el radar, justo a la hora del amanecer sobre las 06.30h doblamos el mítico cabo para seguir nuestro rumbo hasta Barcelona.