Como seguro que ya sabes, todas las partes de la obra viva del barco —y un mantenimiento adecuado— son fundamentales para no perder flotabilidad en nuestra embarcación, es decir, la propiedad del barco de mantenerse en el agua hasta cierto calado como describe el principio de Arquímedes.

Sin embargo, hay una serie de elementos a los cuales deberíamos prestar una atención especial como bien describen la mayoría de los temarios sobre seguridad de cualquier curso de náutica: estos son los grifos de fondo, la bocina y los desagües que pasamos a resumir a continuación.

Los grifos de fondo son válvulas ubicadas por debajo de la línea de flotación; su función es tomar agua de mar para refrigerar los motores y permitir el desaguado de los servicios; de mantenimiento (casi) inexistente, únicamente deberíamos prestar atención a cerrarlos siempre que estemos atracados y mantenerlos funcionales con algo de lubricante en el eje de la llave.

La bocina, por su parte, es un casquillo del orificio situado por la cara de proa del codaste y soldado al mismo (al mamparo de la popa que  atraviesa). Este revestimiento metálico no solo protege interiormente un orificio, sino que mantiene las hélices, el escobén o los imbornales estancos.

Por último, cualquier buque debe contar con los desagües suficientes, que no son más que orificios en la bañera que permiten que el agua salga por sí misma, por lo que también es imprescindible mantenerlos libres y funcionales.

Precauciones para no perder flotabilidad en la embarcación.

De igual modo, la entrada de agua por golpes de mar durante la navegación es una de las principales causas que puede hacer perder flotabilidad a un barco. Para evitar su acumulación en escotillas, portillos o puertas, e incluso por lluvia o infiltraciones del casco; tenemos dos herramientas más: por un lado, el achicador (cuchara de madera con mango para achicar agua) y, por el otro, la bañera autovaciante que realiza funciones de desagüe a través de una válvula que permite el vaciado, pero no la entrada de agua.

Como siempre, un mantenimiento adecuado, un conocimiento específico y un equipamiento suficiente en nuestro barco serán los mejores aliados con los que podemos contar.

¡Buena mar!