Islas Sarónicas. Ruta por Grecia en velero

Las islas Sarónicas las visitan miles de turistas náuticos año tras año. El suave clima templado, el contraste de paisajes entre montañas y playas, así como el azul intenso de su mar, hacen que este sea un destino soñado para esos navegantes ávidos de nuevas experiencias.

Milla a milla iremos descubriendo que navegar no es sólo disfrutar del gran azul, sino que también lo es dejarse seducir por un entorno armónico, rico y de cultura milenaria.

A diferencias de otras zonas turísticas, aqui parece haberse detenido el tiempo. Navegando en las Sarónicas, uno puede llegar a imaginar la presencia de los clásicos griegos en aquella época. Navegar de isla a isla es sencillo dada sus cortas distancias, por lo que podemos exprimir al máximo infinitas recaladas en pueblos y lugares pintorescos cargados de historia e historias de los primeros navegantes. Si a todo ello le sumamos su rica gastronomía…¿se puede pedir más?

Las actividades de estos profesionales se diferencian de otras en su filosofía: ya que están orientados tanto a turistas ocasionales que quieren disfrutar de una manera distinta y relajada de una zona, como de aquellos otros que vean aquí una oportunidad para mejorar su experiencia y conocimientos náuticos.  Con barcos prácticamente nuevos,  y una baja ocupación, estas propuestas están pensadas, diseñadas y gestionadas por instructores y formadores náuticos , contando con el aval de Escuela Neptuno.

Todo ello se traducirá en una mayor experiencia y una mayor confianza para que el alumno vaya ganando soltura mediante el aprendizaje directo.

La ruta de siete días y siete noches por Grecia comienza zarpando del puerto de Alimos en Atenas el sábado después de comer. Una vez hechos los preparativos y con el barco a son de mar, dejamos el Pireo por la aleta de estribor, y visitaremos las islas de Agistri, Poros, Dokos, Hydra, Spetses, así como los monumentos de la Torre del Reloj, el templo de Apolo, el de Poseidón y otros tantos históricos.

Mención especial para la maravillosa isla de Hydra. Toda ella es monumento nacional. Espectacular y precioso el puerto que permanece oculto a la vista del mar. Los vehículos a motor están prohibidos, así el transporte público está compuesto por una flota de 500 burros y varios taxis marítimos. Obligado paseo en burro.

Pintorescos bares cocinando pulpo a la parrilla sobre brasas a lo largo de las calles. Pequeñas tabernas con hermosas vistas al mar que ofrecen comida fresca. Tantas cosas de las que disfrutar… y también Mandraki, famosa cala entre tantas otras.

Ya lo sabéis: conocer uno de los lugares más auténticos del mediterráneo de la mano de instructores profesionales con los que seguir adquiriendo autonomía náutica y disfrutar de vuestras vacaciones.