Las islas Jónicas es el archipiélago más occidental de Grecia. Situado en el mar Jónico, es la puerta de entrada a la Grecia continental. Debido a su localización sus paisajes son totalmente diferentes al resto de sus islas y su vegetación y geografía recuerdan a Croacia.

El archipiélago de las Jónicas está formado por unas cincuenta islas e islotes de entre las cuales, siete de ellas, son sus principales islas. Si se quiere viajar en velero por este paraíso del mediterráneo, es preferible empezar por el norte, ya que el virazón que sopla durante todo el verano y algunas veces con bastante intensidad es de componente noroeste.

La capital de las jónicas es Corfú. Se trata de la isla situada más al norte, un buen punto de partida para visitar el resto del archipiélago.

La ciudad vieja de Corfú es una de las más bellas de Grecia. Conquistada por varias civilizaciones a lo largo de los siglos, ha ido adquiriendo un carácter arquitectónico particular. Al pasear por sus estrechas callejuelas, visitar sus mercados y sus fortificaciones venecianas te parecerá que hayas retrocedido a la época medieval.

Corfú desde el mar.

 

Desde Corfú puedes izar las velas y navegar hacia Paxos y Antipaxos, estas dos islas de pequeñas dimensiones se pueden circunnavegar fácilmente y disfrutar de sus fantásticos paisajes. Lamentablemente en verano es posible no encontrar un fondeadero en condiciones ya que hay numerosas embarcaciones de recreo y de turistas navegando por la zona.

Más al sur, en el continente, se encuentra la ciudad de Préveza, situada justo en la boca del golfo de Ambrasia o también conocido como golfo de Arta. Puedes amarrar en su puerto por un precio ridículamente barato y disfrutar de su maravillosa gastronomía sentado justo en el paseo marítimo con sus increíbles vistas al golfo.

Préveza es un buen punto para repostar y cargar de provisiones ya que en algunas de sus islas el gasoil y el agua solamente lo subministran en pequeños camiones cisterna que tienes que pedir de un día para otro.

Puerto de Préveza.

 

Para adentrarte en el corazón del archipiélago, la mejor opción es cruzar el canal de Lefkada. Este canal que se abre al tráfico marítimo cada hora, divide el continente con la isla de Lefkada, ahorrando a los navegantes una travesía de más de cuarenta millas náuticas.

Navegar por esta zona es un auténtico placer. Las islas se encuentran a pocas millas unas de otras, el mar está siempre calmado y el viento suele soplar con una intensidad moderada, lo que lo convierten en unas condiciones perfectas para navegar a vela.

Una de las islas menores que no te puedes perder es Meganisi, con un paisaje rico en vegetación, montañas escarpadas y unas bahías naturales perfectas para fondear. Otra fantástica isla situada en esa zona es Kalamos que solamente cuenta con una población de unos quinientos habitantes. En ella encontrarás una de las bahías más sorprendentes del archipiélago, Port Leone. Esta ensenada tiene la particularidad de estar situada junto a un pueblo fantasma.

En 1953 se produjo un gran terremoto que afecto a la mayor parte de las jónicas produciendo grandes destrozos, y como consecuencia, se abandonaron varias poblaciones.

Port Leone, Kalamos.

Después de perderte por este laberinto de pequeñas islas e islotes un buen destino puede ser Ítaca, una de las islas más conocidas de la antigua Grecia, por ser el hogar de Ulisses, el rey que después de ayudar a conquistar Troya, vagó por los mares durante diez largos años para poder llegar a su querida tierra.

A unas pocas millas se encuentra Cefalonia, una de las mayores islas del archipiélago. Es sin duda uno de los lugares donde es más fácil observar tortugas marinas de todo el mediterráneo. Su capital, Argóstoli, se encuentra situada dentro de una inmensa bahía en la parte suroeste de la isla. En el mismo puerto nadando entre las barcas de los pescadores podrás divisar fácilmente a las tortugas.

Costa sur de Cefalonia.

La isla más austral de las Jónicas es Zakynthos. La parte norte de esta isla esta formada por inmensos acantilados y angostas calas. Cuenta con una de las playas más fotografiadas del mediterráneo, Cala Navagio. En esta playa se encuentra varado un buque mercante, de cincuenta metros de eslora, utilizado por los contrabandistas de tabaco durante los años ochenta.

Cala Navagio

Zante, la capital de esta isla, esta dedicada principalmente al turismo. Es un buen punto para repostar, cargar agua y provisiones y seguir navegando por el resto del mediterráneo. O bien si habéis alquilado el velero, regresar al puerto base.

 

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Sobre el autor:
Pedro Vivo es Patrón de Altura e instructor en nuestra escuela náutica.