El tormentín, también conocido por su nombre inglés, Stormjib, es una vela pensada para ser izada en caso de temporal. Capaz de soportar fuertes vientos y grandes olas debido a su diseño y fabricación.

Esta vela de proa, esta diseñada con un puño de escota alto para evitar, en la medida de lo posible, que las olas no impacten sobre su pujamen y de este modo no comprometan la estabilidad del velero. Los tormentines, están fabricados con telas de alto gramaje para poder aguantar los embates del mar y del viento. Normalmente son de color naranja, para que la embarcación se pueda avistar desde lejos.

Tormentín y vela de capa

Velero navegando con tormentín y vela de capa.

¿Es realmente necesario llevar estibado a bordo un tormentín, para poder izarlo en caso de temporal?

La respuesta a esta pregunta es un rotundo sí.  Muchos de los navegantes que lean este artículo pueden tener la idea preconcebida, de que enrollando paulatinamente la génova en función de la fuerza del viento es suficiente. Y si el temporal es muy fuerte, simplemente dejar una pequeño paño en proa.

Tormentín con garruchos

Tormentín engarruchado en estay volante.

Aunque la génova enrollable es una vela muy cómoda, al darle más de dos o tres vueltas, el grátil pierde su forma y queda embolsada. De este modo pierde eficacia, sobretodo al capear el temporal, ya que nos va a ser prácticamente imposible ganar barlovento.

Otra desventaja de una génova enrollada en comparación con el tormentín, es que a medida que la enrollamos al estay de proa, el centro vélico se desplaza a proa y hacia arriba, a causa de ello, el barco tendrá un mayor par de escora y más tendencia a arribar, lo cual es muy peligroso en una situación de fuerte viento y oleaje.

Sin duda el tormentín es la mejor opción en caso de mal tiempo. El problema de estas velas es tener claro como izarlas de una manera rápida y eficaz, sin comprometer nuestra seguridad. La manera tradicional de izar un tormentín era engarrucharlo directamente al estay. El problema es que hoy en día prácticamente todos los barcos de vela de crucero llevan montado un enrollador, por lo tanto en la mayoría de veleros solamente es posible montar un stormjib con garruchos en un stay adicional montado por popa del principal.

Tipos de montajes

Estay fijo con enrollador: Es el montaje más cómodo y eficaz, destinado exclusivamente para la vela de tormenta. Este sistema te permite desenrollar la vela como si fuese una génova, sin tener que realizar ninguna maniobra en proa. Pero para ello necesitamos disponer de un velero con una eslora respetable, ya que con este sistema fijo, ocupamos mucho espacio en proa.

Estay volante:  Solamente lo montaremos cuando nos veamos en la necesidad de izar el tormentín. Este sistema tiene la ventaja de que cuando no se utiliza (la mayoría del tiempo), se puede recojer en el pie de mástil sin que estorbe demasiado.

tormentín bolsa

Vela envolvente tipo storm-bag.

El inconveniente de este montaje es que deberemos ir a proa para anclar el estay, tensarlo, engarruchar la vela, pasar las escotas a popa y finalmente izarla. Por lo tanto si no nos anticipamos al posible temporal y no tenemos la maniobra previamente practicada, puede resultar peligroso. Y aunque dispongamos de este sistema, normalmente se optará por la maniobra más fácil y menos recomendable, enrollar la génova.

Velas envolventes: Estos tipos de velas, relativamente modernas, se montan directamente sobre el estay de proa con la vela enrollada. Existen en el mercado varios modelos, siendo los más populares los que se presentan dentro de una bolsa y se izan directamente sin tener que desplegarlas.

La principal ventaja es que no debemos instalar en nuestro velero ningún estay adicional. El sistema de montaje es relativamente sencillo, pero el inconveniente es que con fuertes vientos puede resultar costoso izarla ya que ejerce mucho rozamiento con la vela enrollada. Otra desventaja respecto a los otros sistemas es que al montarla directamente sobre el estay, el centro vélico no estará tan centrado si no que se desplazará ligeramente hacia proa.

Tormentín sin estay: Estos tipos de velas se izan como si fuese un gennaker. Se fija el puño de amura en un anclaje en proa y se iza con una driza adicional hasta que quede tensada. Este sistema es eficaz en barcos de poca eslora, ya que al tener menos longitud de mástil podemos aplicar suficiente tensión para que el grátil de la vela queda suficientemente rígido y no se desplace a sotavento.

Anclajes 

Si optamos por una vela de tormenta izada sobre un estay, ya sea fijo o volante, será necesario instalar un anclaje sobre cubierta y otro en el mástil, suficientemente fuertes como para poder soportar las tensiones producidas por la vela.

El anclaje sobre cubierta es necesario que vaya atornillado sobre una parte estructural del barco, por ejemplo en el mamparo de división entre el camarote y el pozo de anclas, de esta manera estará lo suficientemente reforzado.

El anclaje que deberemos instalar en el mástil, lo podemos colocar a varias alturas siempre y cuando instalemos unas burdas adicionales para contrarrestar la tensión del nuevo estay. Si lo montamos justo por debajo del estay de proa, como máximo a unos 20 centímetros, las burdas no serán necesarias.

anclaje del mástil

Anclaje del mástil, listo para su instalación.

Como podemos comprobar existen varios métodos para poder izar un tormentín en caso de necesidad. Simplemente debemos elegir el más adecuado para nuestro velero. No hay que olvidar que aunque nuestra embarcación disponga un stormjib, al realizar una travesía, todos los tripulantes tienen que tener clara la maniobra de izado, para evitar posibles accidentes y minimizar los riesgos ante una situación de temporal.